Nene y el Lechón

6:33 pm Anécdotas

Alberto Luis Arce quería celebrar un importante evento para lo cual había  organizado una gran cena en su casa.

Debido a que el menú incluía el ubicuo lechón asado, Alberto Luis había contratado los servicios de Nene La Luna para todo lo relacionado con la preparación de este importante elemento de la cena. 

Todo había marchado a las mil maravillas  en las labores encomendadas a Nene, al punto de que ya el lechón se había entregado a la panadería de Cortez y estaba en proceso de  ser asado.

 Mientras esperaban por el momento apropiado para ir a buscar el lechón,  Alberto Luis, con la cordialidad que siempre le caracterizaba, para premiar a Nene por la buena labor que estaba realizando, lo invitó a que se tomara un trago.

Nene protestó con tono profético:  “.. nooh, Ahbeto Uiss, ‘quehn ñyoo meh ‘ohnosco..”   Sin embargo,   la insistencia del anfitrión, venció su precaria resistencia y se dio el primer “cañangazo”.   Fatídicamente esto se repitió varias veces, pero siempre bajo la misma admonición de Nene.

Cuando llegó la hora de ir a buscar el lechón para comenzar la cena, Nene ya navegaba con varios “tablones bajo el agua”.   Esto trajo por consecuencia que, cuando el panadero le entrego aquel apetitoso manjar, Nene cambiara sus planes drásticamente.

Y así sucedió que, tras Nene cursar una apresurada invitación  a  un grupo selecto de sus mas confiables compinches de viejas correerías, se fueron todos a un refugio apropiado, donde disfrutaron espléndidamente del lechón, en una tremenda cumbancha que duro hasta altas horas de la noche..

Al otro día, en la tarde, Nene se presentó valientemente ante Alberto Luis.  Su alegato defensivo fue breve, conciso y de una lógica inexpugnable:

“… ñyoo seh lo dencía, Ahbeto Uiss, quehn ñyoo meh ‘ohnocía… “

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