Breve Reseña Histórica de Puerto Padre - por Miguel Leyva Ramos.

 

            La prehistoria de Puerto Padre se remonta a varios siglos antes de la llegada de Colón. Oleadas de hombres del tronco arahuaco, procedentes del norte de Suramérica, en distintas épocas y con diferentes niveles de desarrollo, fueron dejando en el territorio huellas de su vida material y espiritual. Antes de la llegada de éstos, y procedentes de la misma región, habían arribado otros grupos con una fase de desarrollo más temprana dedicados a la caza, la pesca y la recolección. Desde el punto de vista racial formaban parte de la gran raza mongoloide a la que pertenecen todos los aborígenes de América. Vestigios de estos primitivos habitantes del municipio se encuentran fundamentalmente en El Socucho, Cayo Puerco, Laza, Cascarero y Playa del Indio en la desembocadura del río Santo Domingo. Mientras que en Cayo Puerco se puede apreciar un sitio de habitación con entierros o montículo funerario, único de su tipo encontrado en la región.

            Ya en el siglo XIX Jacobo de la Pezuela menciona la existencia en el Partido de Maniabón de evidencias aborígenes.

            En el siglo XX fue Fernando García Grave de Peralta el primero que exploró y estudió sobre el tema. Sus trabajos fueron recogidos en la Revista de Arqueología y Etnología. En la década de los cuarenta realizaron investigaciones José García Castañeda, el Grupo Guamá y Juan Andrés Cué y Bada. Este último logró una importante colección que pertenece actualmente a la Universidad de Oriente.

            Investigaciones espeleo-arqueológicas posteriores (Grupo Maniabón de Puerto Padre) efectuaron una intensa exploración y recopilación de datos. La recolección de piezas arqueológicas encontradas por el grupo confirmó la presencia aborigen, descubriendo más de 50 sitios de habitación, paraderos (lugares de asentamientos ocasionales), centros funerarios, cuevas con evidencias de ocupación y lugares donde los aborígenes convivieron con los colonizadores en el siglo XVI (sitios de contacto indo-hispánicos).

            Los sitios más tempranos en el territorio municipal son los de aborígenes pescadores-cazadores-recolectores. De ellos el referido Cayo Puerco es el más antiguo montículo funerario. La estación protoagricultora de Santa María 3 continúa cronológicamente a los pre-ceramistas.

            La ocupación más tardía fue la de los agricultores ceramistas, quienes introdujeron no sólo la cerámica sino también el cultivo de la yuca y la piedra tallada y pulida. Se distribuyeron por todo el municipio y alcanzaron un relevante grado cultural en la escala nacional. La cuenca del río Chorrillo fue totalmente habitada por estos indocubanos. Sitios agroalfareros son María Luisa, Loma de Santa María 4, Pedrera 1 y 2, Loma del Gallo, Loma de Sulimao, Maniabón, La Siguaraya, La Guanaja, Punta Gorda, El Raíl, Cayo Puerco y la Loma de Puerto Padre.

            En la actualidad el municipio cuenta con un patrimonio importante: una colección de piezas aborígenes que es de las más valiosas del país. Esas piezas denotan la cultura material y espiritual de nuestros aborígenes. En el Museo Municipal Fernando García Grave de Peralta se pueden apreciar numerosas figuras de barro, vasijas, hachas rituales y de trabajo, ídolos, pendientes, majadores, morteros, bolas líticas y muchos otros objetos ponen de manifiesto el alto nivel alcanzado por los primitivos pobladores de Puerto Padre.

Ocupación y colonización de la Isla de Cuba

            Muchos estudiosos consideran que la región y sus primitivos habitantes fueron mencionados en el Diario de navegación del mismísimo Almirante Cristóbal Colón, correspondiendo, según las fuentes consultadas, al aludido Río de Mares o de Luna, confusión provocada por el canal de entrada típico en la forma de bolsa de la bahía de Puerto Padre. Según  el licenciado Francisco Ramón del Pueyo -educador, periodista, investigador histórico y meteorólogo- en su libro La Ruta del Almirante, publicado en 1937,  donde expuso la teoría de que Puerto Padre fue el primer puerto tocado por Colón aunque la idea más extendida y predominante, como todos sabemos, es la que determina que el primer desembarco se efectivizó por Bariay.

            La leyenda popular remite el origen del nombre del pueblo a una alocución de un marinero -de uno de los tantos barcos que arribaban a la costa nororiental de la isla de Cuba- al sacerdote, anunciándole el avistaje de tierra: ¡Portus Patris! Sea esto cierto o no, a nuestro criterio este supuesto grito primigenio, por demás, de una intensa belleza rítmica y textual, no sólo signó a todos y cada uno de los herederos de tan exuberante región, sino que colocó a esta región en la cultura judeocristiana occidental pues, desde 1564, Portus Patris figuraba en el mapa de Jacobo Le Moyney en los mapas del Nuevo Mundo que se confeccionaban en Europa.

            Una de las primeras noticias que se tiene es la de la presencia -en 1510 durante el proceso de ocupación y colonización de la isla- de Francisco de Morales al frente de un grupo de soldados. Enviado por el Adelantado Diego Velázquez hacia la costa norte (Maniabón) donde Morales cometió diversos atropellos contra los aborígenes de la región.

            Según documentos consultados, en 1595, Antonio de Texeda y Macedo vende la mitad del hato de Malagueta. La otra pertenecía a Juan Fernández de Luna.

            Durante la segunda mitad del Siglo XVII -el 18 de enero de 1752- el territorio de Puerto Padre, perteneciente a  la jurisdicción San Salvador de Bayamo, es traspasado a la recientemente creada jurisdicción de San Isidoro de Holguín.

            El Ayuntamiento de Holguín, el 22 de mayo de 1753, adjudica por escritura la hacienda Santo Domingo a Don Isidro Álvarez y Cruz. Y el 25 de ese mismo mes se escritura la hacienda Seybabo (El Triángulo) a Don Miguel González de la Peña.

            Once meces después, el 26 de abril de 1754, se adjudica la hacienda Las Salinas a Don Pedro José Rivero, estimándose su posesión en doscientos pesos. Tres días más tarde, se adjudica la hacienda Las Nuevas a Don Juan González de la Peña. Siendo éstas adjudicaciones realizadas por el Ayuntamiento de San Isidoro de Holguín.

            En los albores del siglo XIX, en 1804, para ser más exactos, el capitán Félix del Corral y Menocal, teniente gobernador de Holguín, dispuso la creación de cuatro capitanías pedáneas en las costas para protegerlas de incursiones piratas, entre ellas la de San Cristóbal que tomaría el nombre de Maniabón a partir de 1856. Diez años después, en 1814, se da posesión de la hacienda La Cana a Don Miguel Hechavarría, nieto de Don Miguel de la Torre que la había recibido por disposición real en el siglo anterior.

            Mientras que en 1847, ocurre un acontecimiento de notable importancia, se segregan partes de San Agustín de Aguarás y Manatí para formar la nueva jurisdicción de Las Tunas.

            El 22 de enero de 1859, Francisco Rondán e Isidro Vidal vendieron la hacienda Santa Bárbara de Viriviví a Antonio Ferrer Feliú y Agustín Franganillo. Seis meses después, Ferrer vendió su parte a José Plá y Monje y a Justo de San Miguel.

            Al año siguiente,1860, se produce la fundación del ingenio San Manuel en los terrenos de la hacienda Santa Bárbara de Viriviví, siendo sus fundadores Don José Plá y Monje, Don Justo de San Miguel y Don Agustín Franganillo.

            Ese mismo año se consuma la fundación de Puerto Padre. Los dueños del ingenio San Manuel ordenaron construcciones definitivas en el antiguo Embarcadero de Maniabón. Iniciándose, durante el segundo semestre de 1869, la construcción del Fuerte de la Loma, edificado por una sección del cuerpo de ingenieros del ejército español, cuyo nombre original fue Castillo Salcedo.

            Esto es todo por hoy, estimado coterráneos. Luego seguimos remembrando un poco sobre nuestras preciadas raíces. Hasta la próxima entrega ¡Suerte!

Sometido por Miguel Leyva Ramos - Mayo/2008

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