"Añoranzas de Mi Pueblo" - por Eulalia Machado de la Rosa

Un paisaje bucólico esplendente
nos anuncia, aun antes de llegar
bellezas de una villa que en Oriente
los poetas loaron al cantar.

La quieta Villa Azul, con sus molinos
que enhiesta se levanta junto al mar,
lleguemos navegando, o por caminos
encantos igual habremos de admirar.

"LA TIERRA MAS HERMOSA QUE OJOS VIERON"
llamó el gran Colón al contemplar
sus costas y sus playas que le hicieron
tan histórica frase pronunciar.

En verdad se destaca con tal hecho;
y su puerto además, al evacuar
las tropas que por siglos, su derecho
impusieron en Cuba al dominar.

De Mayo un veintiuno en su victoria
le dió el Mambí triumfante alcanzar
ser Primer Puerto Libre, con mas gloria
que el Gran Descubrimiento logro dar.

Evocando sucesos de su historia
que al terruño hicieron destacar
acuden en tropel a mi memoria
recuerdos imborrables de mi lar.

Con alma y corazón que yo he dejado
en todo aquello que no he vuelto a ver,
sin fijarme en los años que han pasado
lo contemplo de nuevo como ayer...!

La Loma, con su fuerte centenario
alerta siempre! que parece estar
contemplando del Cayo su rosario
de luces, reflejadas en el mar.

Las calles placenteras y empinadas
con su escaso trajin, al recordar
me parece mirarlas alumbradas
lindamente, de modo original.

Tambien las Avenidas adornadas
con su fresco, y bellisimo verdor
cual si fueran hermosas pinceladas
de gigante, inspirado gran pintor.

Del Parque y la Glorieta, como estaban
contemplo su bellesa y majestad
los floridos canteros que alfombraban
hermosa estatua de la libertad.

En amplia plazoleta, señoreando
hermosa anacahuita; al balancear
sus ramas tan frondosas...remedando
susurros suaves del cercano mar.

La iglesia de mi pueblo, tan querida
Iglesia del Patrono San José
donde con devoción tuve en la vida
consuelo y Sacramentos de mi fé.

Camposanto, por siempre venerado
donde está nuestra tumba familiar
su imponente belleza he recordado
con desgarres del alma, en mi penar.

El Colegio ejemplar tengo presente,
compañeras que nunca olvidaré;
aunque pasen los años, en la mente
muy fijos y por siempre los tendré.

Imposible olvidar mi gran Maestra
extranjera y de nueva religión;
ella supo educar con mano diestra
a la vez que ganar mi corazón.

Y asi voy repasando, lentamente..
paisajes y recuerdos a tenor
reviviendo las cosas que en la mente
esculpieron el tiempo y el amor.

Volvi a ver un pasado esplendoroso
en que fé, el trabajo y la amistad
eran sacras palabras de un hermoso
vivir todos unidos, sin maldad.

Al sonar, evocando ese pasado
que al calor de recuerdos reviví
la triste realidad me ha despertado
muy lejos, Puerto Padre, yo de ti...

Nos separan el tiempo y la distancia;
el saber te domina cruel error
amargando aun mas la triste ausencia
por medirla contando mi dolor.

Sabiendote asi, esclavo, es imposible
en mi vida, la dicha de volver
desgarrandome el alma lo terrible
de ese duro, angustioso padecer.

Y sufriendo tal pena, con anhelo
cuando rezo, al Señor pido alcanzar
eterna paz, lograda allá en el Cielo
y en mi tierra por siempre reposar.

Nueva York invierno de 1962
Sometido por Alfredo Martinez

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